Adamo Dimitriadis

Adamo Dimitriadis. Ecos de la era atómica | Redacción Bez Diario Gran Vía, 16, 4º Izquierda | hasta el 15.06.16

Adamo Dimitriadis, Atomic pool (2016) © Adamo Dimitriadis 


El pasado 2015 se cumplieron 70 años del inicio de la llamada era atómica. Sin embargo, el estruendo de las dos superpotencias que deseaban dominar el mundo, continúa retumbando en el presente. Estados Unidos y Rusia siguen lidiando, aunque de manera camuflada, una Guerra Fría, manifiesta el artista Adamo Dimitriadis (Madrid, 1967), creador de la serie titulada Ecos de la era atómica. Trabajos, que marcan el inicio de la trayectoria del artista y dan lugar a su primera exposición, que podrá visitarse hasta el 15 de junio en la redacción del periódico digital Bez Diario.

Una selección formada por 12 óleos sobre lienzo, realizados entre 2014 y 2016, que retratan la paradójica convivencia de “la paranoia nuclear de los años 50 y 60 que manifestaban los Estados Unidos y la Unión Soviética junto a la idea de futuro maravilloso recreada en los anuncios publicitarios. Por un lado, ambos países temían ser aniquilados por el adversario y deseaban hallar desesperadamente la fórmula científica, que les permitiera fabricar la bomba atómica. Pero, por otro lado, los dos se esforzaban por aparentar una tranquilidad excesiva, irradiando felicidad a través del mundo perfecto que mostraban en las imágenes publicitarias.
Y es que tanto el cine -que vivía la época dorada de la ciencia ficción– como la fotografía y la ilustración se vieron altamente influenciadas por “una estética retrofuturista que resaltaba el boyante desarrollo industrial y el nuevo estilo de vida de la sociedad de consumo”. Un lenguaje del que Adamo, también se vale para construir la escenografía de sus lienzos. Todos comparten el hilo conductor de ‘lo atómico’, pero cada uno cuenta el inicio, nudo y desenlace de una historia diferente. Final que, lejos de ser siempre negativo, muestra también su cara amable. “En aquellos tiempos se mostraba al menos un futuro, aunque fuese irreal. En cambio ahora, estamos sumidos en una atmósfera de incertidumbre, especialmente los jóvenes”, añade. Por eso, también pinta cuadros optimistas, como Things to come (inspirado en la película homónima), a modo de mecanismo para estimular la mente e iluminar el camino hacia la meta”.

Una tarea que, durante aquella época, era llevada a cabo por la televisión, pero en unas dosis mucho más controladas. “Actualmente, sufrimos una caótica saturación y sobreexposición de imágenes. Anteriormente, la publicidad era mucho más homogénea y tenía una línea clara”. No obstante, el artista manifiesta su gran admiración por el mencionado aparato. “Aunque no me gusta el uso que se le ha dado, siempre me ha fascinado la televisión como instrumento. Un interés, que protagoniza dos de las composiciones de sus lienzos –Twilight broadcast y Atomic pool-, que anuncian la temática de su próxima colección.

De momento, no tiene cerrado ni título ni número pero lo que ambas piezas dejan claro es que están en sincronía con la economía de colores del resto. “Me gusta utilizar como máximo cuatro gamas, detalla sobre estas obras donde destacan tonos vibrantes que acentúan el juego interno de escalas: unos primerísimos planos de rostros contrastan con panorámicas de la ciudad industrializada. Adamo recurre frecuentemente a la representación de máquinas, formas onduladas y el dibujo esquemático de la estructura atómica en sus pinturas, de las que solo está permitida su contemplación. Para realizar una adquisición habrá que esperar hasta enero de 2017, fecha en la que tiene programada su exposición en la galería Utopia Parkway y donde se mostrarán también los lienzos de su nueva colección. Gran expectación tras el visionado de un reflexivo universo retrofuturista, donde Adamo reta al porvenir del presente, mostrando ese futuro que nunca llegó.

Adamo Dimitriadis, Illusion of safety (2014) © Marina Fertré
Adamo Dimitriadis, Future unveiled (2014) © Marina Fertré
Adamo Dimitriadis, Fun at the toy factory (2015) © Marina Fertré
Adamo Dimitriadis junto a su obra Pride and gravity (2015) © Marina Fertré