Joaquín Lalanne en la Galería Juan Risso

Joaquín Lalanne (izq) junto al director de la galería Juan Risso (der). © Marina Fertré

Cadaqués es conocido como uno de los pueblos costeros más bellos de España y es popular a nivel internacional por haber sido el lugar de residencia por excelencia del maestro Salvador Dalí. Por eso no es de extrañar que esta perla de la Costa Brava continúe siendo fuente de inspiración para muchos artistas contemporáneos. Uno de ellos es el uruguayo nacido en Argentina Joaquín Lalanne (Buenos Aires, 1989), que de la mano de la recién inaugurada Galería Juan Risso expone por primera vez su obra en Madrid bajo el título Persistencias Pop.

Lalanne quedó cautivado por el provocador mundo de Dalí desde que se estableció en Cadaqués a la temprana edad de veinte años. En esta localidad de Gerona fue donde entró en contacto con el espacio artístico fundado por el pintor Ignacio Iturria, que desde hace ocho años coordina y dirige Juan Risso. Una galería que desde el pasado sábado tiene también local en Madrid, concretamente en el número 9 de la calle Doctor Fourquet. Como es faena habitual antes de elegir un emplazamiento, la Galería Juan Risso barajó abrir sede en otras ciudades como Ginebra, París o Barcelona.

Tras su decisión de permanecer en España, optaron finalmente por Madrid en lugar de Barcelona ya que “la diferencia entre ambas ciudades es abismal en el mundo del arte. A nivel de ferias, de museos, y aunque hay galerías de prestigio en Barcelona, la inmensa mayoría de los eventos artísticos tienen lugar en Madrid. Es la capital y lo hace sentir”, afirma el galerista de 37 años. Un nuevo hogar en el que sus vecinos “Helga de Alvear y Julián Rodríguez de Casa sin Fin nos abrieron rápidamente las puertas” y al que ha venido “a dar el primer paso no solo para seguir creciendo en nuestra línea de pintura figurativa, sino también para iniciarnos en el arte abstracto y comenzar a trabajar con nuevos soportes, como la fotografía y la instalación”. No obstante, es consciente de que va a ser complicado mantener las dos galerías por temas de tiempo, sincronización y logística.

Y es que el ritmo de exposiciones, una cada veinte días, y las características físicas del espacio de Cadaqués, 200 m2, poco tienen que ver con las inauguraciones cada ocho-diez semanas y el tamaño notablemente inferior de su nueva sala en Doctor Fourquet. Aunque lo que más contrasta con el modo de funcionar en la Galería Iturria es el hecho de que “muchas galerías trabajan a puerta cerrada. Tienes que llamar al timbre para poder entrar mientras que en Cadaqués tienen las puertas abiertas de par en par para invitar a entrar a todo aquel que lo desee”. Un gesto que coincide con su filosofía de que una galería no tiene que estar solamente enfocada a las ferias o a vender sino a ejercer también una función sociocultural, que es sin duda la parte más fascinante de nuestro trabajo”.

Una labor que Risso quiere llevar más allá del ámbito local para poder difundir la obra de sus catorce artistas, algunos de los cuales cuentan ya con una significativa repercusión mediática en nuestro país. Uno de ellos es Lalanne, el primero en exponer en la sede madrileña, que nos acerca al surrealismo de Dalí entremezclando elementos del Popart norteamericano, especialmente de Warhol o Lichtenstein, y el respeto por la tradición, con alusiones a obras de clásicos como Botticelli, Da Vinci o Rafael. Con un estilo claramente figurativo, sus piezas nacen de una reinterpretación de la obra y los mitos de estos autores plasmada desde su humanidad y sus intereses. No obstante, el pintor también incorpora sus propias iconografías. En sus cuadros recurre frecuentemente al mar enmarcando el escenario entre paredes de cartón con cierto carácter teatral que simbolizan “la fragilidad de nuestra vida y el inapelable paso del tiempo, que termina por liquidarlo todo”.

En esta decena de pinturas, que alternan la perspectiva tridimensional y la bidimensional, también son reconocibles como señas de identidad los dameros y las jirafas, que para Lalanne “son símbolo de la visión global de la realidad por su contemplación desde las alturas”. La variedad iconográfica y de referentes es irrefutable en esta selección, donde “todos los cuadros empiezan siendo telas en blanco que se tienen que ir poblando con una historia, una narrativa coherente y personajes”, afirma. Una muestra fresca, meticulosa y cargada de ironía que el artista ha tardado nueve meses en realizar. Como bien dice Lalanne “Lo más sincero que puedo hacer es pintar”. Y no pierde el tiempo. Ya se ha volcado con disciplina espartana en las obras de su siguiente exposición para el Museo Gurvich de Montevideo.

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Vista de la exposición Persistencias Pop de Joaquín Lalanne © Marina Fertré
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Joaquín Lalanne, El nacimiento del Ángel Pop (2016) en Galería Juan Risso © Marina Fertré
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Vista de la exposición Persistencias Pop de Joaquín Lalanne © Marina Fertré
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Joaquín Lalanne, Oteando el horizonte (2016) en Galería Juan Risso © Marina Fertré