Rafael Moneo: “El dibujo recoge de manera más inmediata y directa los intereses de un arquitecto”

Rafael Moneo (2017) © Marina Fertré

“Mi vida está construida desde la arquitectura. Sin ella, resultaría difícil explicar quién soy”, declara Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937). Verdaderamente, sería imposible acercarse a la figura de uno de los arquitectos más laureados de nuestro país, sin hacer mención a toda una trayectoria de compromiso con la ciudad y sus habitantes. Una dedicación plena que, desde 2013, la Fundación Barrié empezó a mostrar en los espacios expositivos de distintas ciudades del mundo: La Coruña, Lisboa, México, Hong Kong y, desde el 4 de abril hasta el 11 de junio en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

La muestra, titulada Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961-2016), está formada por una selección de 121 dibujos pertenecientes a 52 de los proyectos “que mejor representan los periodos que definen las experiencias vitales de la carrera de Rafael Moneo”, explica el comisario Francisco González de Canales. El recorrido se acompaña de manera paralela con 19 maquetas y 152 fotografías, originales de cada época, que en esta ocasión son entendidas como complemento para contextualizar el dibujo. “En esta exposición no se ha querido recrear la experiencia de transitar por el interior de sus edificios, sino narrar con coherencia discursiva su manera de trabajar a través del dibujo”, añade.

Una herramienta de la que se han valido los maestros desde el Renacimiento para representar la arquitectura y que, como el propio Moneo afirma “recoge de manera más inmediata y directa los intereses de un arquitecto”. A su vez, los distintos sistemas de representación también se han utilizado para pensar la arquitectura. Según el primer y, hasta este año, el único Premio Pritzker español (tras ganar el galardón RCR Arquitectes), cada edificio requiere una teoría de la arquitectura diferente que debe apoyarse en el valor intrínseco que la ciudad posee. “Los edificios hay que pensarlos construyendo ciudad, más que levantándose a sí mismos. Las obras no son tan autónomas como creemos”.

Su férrea implicación con el entorno está presente en cada uno de los proyectos que protagonizan las seis secciones de la exposición, que hacen referencia a los periodos en los que se ha divido su trayectoria. En el primero, titulado Los años formativos: la Escuela de Madrid (hasta 1968), se muestran los inicios de la actividad profesional del arquitecto, marcados por la exuberante modernidad orgánica del momento. La Fábrica de Transformadores Diestre en Zaragoza (1964-1967) es uno de los edificios más brillantes de esa época”, precisa el comisario. En el segundo periodo, titulado Una expresión propia: Primera madurez (hasta 1976), es donde se produce posiblemente el mayor punto de inflexión de su trayectoria. Moneo se cuestiona los fundamentos de la Escuela de Madrid y reconsidera la arquitectura desde una composición articulada por diferentes fragmentos de arquitecturas ya ensayadas, que se adaptan a la integridad del entorno. El caso más emblemático es la Sede Bankinter de Madrid (1972-1976), que aunque hoy en día se considera una obra maestra, suscitó durante años una gran polémica.

En el tercer apartado, La escena internacional: Entre Madrid y Nueva York (hasta 1984), Moneo entra en relación con los intereses teóricos de la costa este de Estados Unidos, lo que le permitirá inhibirse de todo prejuicio en sus diseños y crear algunos de los edificios de mayor complejidad formal de su carrera, como es el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (1980-1986). “En el Museo de Mérida, las ruinas no son materia para contemplar, sino que se convierten de nuevo en cimientos. No son material de leyenda”, aclara el arquitecto. “El museo contribuye a levantar la autoestima que la ciudad se merece”.

En 1985, Moneo es nombrado director del Departamento de Arquitectura de Harvard. La experiencia americana: Harvard (hasta 1990), recoge la época marcada por su traslado a EE.UU. El diferente modo de vida de este nuevo contexto le influirá a nivel arquitectónico, especialmente en la escala. Destaca de esta etapa el Kursaal de San Sebastián (1990-1999), del que además de dibujos y fotografías se podrá contemplar una espléndida maqueta. En la quinta sección, se narra la relevancia de la figura de Moneo a nivel mundial, consolidada con la obtención del Premio Pritzker en el año 1996. Proyectos como la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles en California (1996-2002) y la ampliación del Museo del Prado (1998-2007) son fundamentales en Una práctica profesional global: Regreso a Madrid y reconocimiento internacional (hasta 1999).

El sexto y último capítulo, titulado La oficina en el cambio de siglo: El presente de una práctica profesional reflexiva (hasta hoy), recoge su obra más reciente, como el edificio de los Laboratorios de la Universidad de Columbia en Nueva York (2005-2010). De hecho, esta sección ha ido creciendo desde que la exposición inició su periplo internacional en el año 2013. Asimismo, en esta ocasión, también se ha ampliado la muestra con una sala en el balcón mirador de la primera planta dedicada a la historia del Palacio de Villahermosa. Dibujos, planos, grabados y fotografías, que documentan el edificio desde el siglo XVIII hasta 1992, año en que Moneo realiza su intervención y lo transforma en el actual Museo Thyssen-Bornemisza. “La decisión de que Moneo fuese el arquitecto la tomó el barón Thyssen tras visitar el Museo Romano de Mérida”, concreta Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen. Y es que, como reconoce el propio Moneo, el Museo de Mérida es “un proyecto que me ha dado tantas cosas, entre ellas, la oportunidad de concluir la itinerancia de la exposición en el Museo Thyssen y haber podido dejar parte de mí en las paredes de este edificio”.

Y además: No te pierdas las tres sesiones del ciclo de debate Consideraciones sobre la obra de Rafael Moneo:
Lugar: salón de actos del Museo Thyssen-Bornemisza
Fechas y horario: 4, 11 y 16 de mayo de 2017, a las 17:30 horas
Tarifa: gratuita
Matrícula: a partir del 6 de abril en este enlace

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Vista de la Fábrica de Transformadores Diestre en Zaragoza (1964-1967) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista de la Sede Bankinter de Madrid (1972-1976) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (1980-1986) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista del Kursaal de San Sebastián (1990-1999) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista de la ampliación del Museo del Prado (1998-2007) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista de la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles (1996-2002) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré
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Vista del edificio de los Laboratorios de la Universidad de Columbia en Nueva York (2005-2010) en la exposición Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión © Marina Fertré