Maíllo: “No me interesa pintar la realidad, sino la sensación que ésta me produce”

“Cada obra es la postal de un momento”, expresa el artista Maillo (Madrid, 1985) sobre su último trabajo expositivo Living Together en la galería Ponce + Robles. Sus pinturas de gran formato nacen de pequeños bocetos en blanco y negro, de dimensiones poco mayores que un sello, que pinta a cualquier hora y en cualquier parte. La pintura es solo su escusa y su pretexto para entender el mundo en el que vivimos. “Estamos en una época en la que toda la información pasa a tanta velocidad que no te deja capacidad de síntesis, ni de análisis, ni de reflexión” asegura. “Eso sirve para dogmatizar a la población, dejándola anulada de reflexión y de respuestas, como describía el urbanista y filósofo Paul Virilio. No paramos de recibir inputs, y llega un punto, de tal saturación, en el que ya no sabes nada”.

El filósofo y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson afirmaba con gran lucidez que cuando patinamos sobre hielo quebradizo, nuestra seguridad depende de nuestra velocidad. Por eso no es de extrañar que nos aferremos a esta frenética dinámica con la que “buscamos la distracción absoluta por miedo a caernos”, confiesa Maíllo. Una situación de incertidumbre que le produce desasosiego y a la que se enfrenta pasándola por el tamiz de su proceso pictórico. Introspección que alterna con la meditación y con escapadas a la sierra en Jarandilla de la Vera, un pequeño pueblo de Cáceres. Allí cuenta con un amplio espacio en el que produce las obras de los bocetos que realiza en su madrileño estudio de Getafe, su localidad natal. También las de la serie de esta tercera exposición individual en la galería, en la que “he tratado de ser más yo mismo que nunca”.

En sus lienzos representa el ruido de la realidad a través de las líneas y los gestos abstractos, e incorpora la presencia de lo humano recurriendo a imágenes de su acervo cultural, que abraza desde la pintura de bodegón hasta el videojuego o el cómic. El resultado final responde por tanto a un acto de naturaleza fisiológica, que “nace del estómago”, en el que los límites entre la alta y baja cultura se diluyen, evidenciando la impronta del momento actual en el que vivimos “en el que todo se ha disuelto, todo es una mezcla de todo”. La vida en ese mundo moderno líquido que el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman definió como aquella en la que las condiciones de actuación de la sociedad cambian, antes de que sus formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en unas rutinas determinadas. Por tanto, las estrategias diseñadas para responder a ellas envejecen con rapidez y se vuelven obsoletas sin que podamos conocerlas adecuadamente, lo que hace que esta sociedad no pueda mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo.

Con su pintura, Maíllo trata de “dar corporeidad a ese ruido maquinal, a esa cacofonía, a esa presencia del flujo de un no-relato donde todo y nada vale a la vez. No me interesa pintar la realidad, sino la sensación que ésta me produce“, explica. “Mi pintura tiene que ver con una dislocación del discurso a través del cuerpo y también del tiempo”. Para el artista, el sentido de seguir utilizando hoy en día un medio canónico como es la pintura radica en el reto de poder crear a nivel plástico “un territorio para pensar sobre el contexto del mundo occidental en el que vivimos y dar algunas claves sobre la relación íntima que se desarrolla entre un objeto, el lienzo, y el espectador que lo contempla o el coleccionista que lo compra y lo tiene en su casa”. De ahí el título de esta exposición, Living Together, que alude de manera directa a esta convivencia. Aunque sus obras no son narrativas, sí responden a este mantra común, que se ha convertido en su motor creativo durante el último año. Todo ello sin perder de vista que, al final, “el lienzo tiene que tener entidad propia como imagen”.

Tampoco descuida su investigación en cuanto a nuevos materiales y tecnologías de trabajo. Para esta serie ha incorporado los sprays de pintura iridiscente aplicada con difusor de compresión “por el efecto pantalla que produce cuando la luz se refleja sobre la superficie arrojando distintos colores” y un rotulador de óleo fabricado por él mismo con el que pinta trazos negros gruesos, a modo del “rotu para taggear, con el que firman los gafiteros”. Y continua innovando, en las obras que actualmente se encuentra produciendo para la feria PArC, que tendrá lugar en Lima del 25 al 28 de abril, en la que podrán adquirirse sus nuevos trabajos en el stand de la galería Ponce+Robles. Una participación que sin duda le ayudará en su gran reto de “internacionalizar mi carrera para hacerla sostenible en el futuro y también por orgullo patrio. Me gustaría que lo que estamos haciendo en España tuviera mayor visibilidad y repercusión en el extranjero”.

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Vista de la exposición Living Together de Maíllo en Ponce+Robles © Marina Fertré
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Vista de la exposición Living Together de Maíllo en Ponce+Robles © Cortesía de la galería
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Vista de la exposición Living Together de Maíllo en Ponce+Robles © Cortesía de la galería
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Vista de la exposición Living Together de Maíllo en Ponce+Robles © Marina Fertré
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Vista de la exposición Living Together de Maíllo en Ponce+Robles © Cortesía del artista
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Vista del estudio de Maíllo © Cortesía del artista
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Vista del estudio de Maíllo © Cortesía del artista